Leo Mercado

1


quiero
con tres versos
entorpecer tu desdicha


2


en bata
del otro lado de la mesa
no es la mujer que prepara milanesas
es una mariposa
volando
repleta de colores


lo juro


3


como si de eso dependiera
la sucesión de las cuatro estaciones
o el ladrido del perro

quiero decir
la paz entre los tallarines de la olla
o el ruido de tu risa en el cuadro torcido

la dulzura femenina del orden de mis libros
y el reflejo antónimo de mi pelo y mi barba

estimados amigos
aquí es menester
una boca
unas manos
ciertos ojos
la silueta predilecta

entonces
pienso
sostengo

voy a dejar abierta la ventana
para siempre


4



Verte en la cocina, y entender urgente amar hasta la cáscara de la cebolla que tirás al cesto de basura, en medio de un mar de lágrimas.

O,
las dos versiones de tu pelo
abarcando la esdrújula almohada
que yo miro a la distancia.

Hablo de ese olor a lavanda de la ropa limpia, sobre la mesa en donde la metáfora de mis papeles estorba tus pormenores hogareños.

De cada cosa,
conmigo o contra mí,
que te roba un instante
de aire
y me quita este ahogo
aquí adentro.


5


toda la primavera
cabe
en mi morral
de cuero maltrecho


[Yo la ensarto brusco, repentino, en medio de una imprevista lluvia de julio que me agarra desabrigado al bajar del colectivo.
No sé si pensar en las quince cuadras, o en los quince minutos de noche y frío que me esperan, después del primer paso. O acaso en la nieve que esta noche gestará suposiciones en mi techo, mientras yo, inconsciente, dilucide en el licor o el tabaco las razones por las cuales, de las novecientos treinta y dos caras que vi hoy, ninguna era la tuya].

las flores
agitadas
no soportan
los pormenores del encierro