María Negroni


María Negroni 



La ciudad nómade

Como si de tanto ser abril, abril se esfumara.
Y yo, esa mujer cansada, sin saber
qué hacer con tanta huida,
dónde esconder las armas del exilio y la astucia.
Al entrar, primero a un corredor
y luego a un patio cuadrado y generoso,
alcanzo a ver al hombre que tal vez me enseñe a amar.
Por un beso,
recogería ese umbral,
ese cielo más hondo donde sueñan sus labios,
abrazaría mis lágrimas futuras,
esta penosa vida que me avanza.
Pero no me detengo,
el patio hierve: unos jóvenes corren,
un auto frena en seco,
rugen ametralladoras, la noche clandestina,
 hay un algo de nupcias con fantasmas,
de cita cantada.
 De pronto, dice una voz a mi lado:
—Córrete para atrás que ahí viene la ciudad.
Veo que la ciudad se acerca
 y pasa por delante como si fuera un río.
Una novia clara.
Transcurre, de izquierda a derecha,
lentamente,
con su perfil de almenas y de lumbre.
Alborozada, me pregunto por dónde he de cruzarla.


Ut pictura poesis


habría que decir
un trazo
de ningún lado a ningún lado

o bien esa minúscula
alegoría de lo abstracto

el mundo
acaso
-----efímero
------------tejiendo

signos imprecisos
de un alfabeto olvidado

o estrellas
donde comienza el deseo

de no morir
y morir

esas ganas de arder
en lo incompleto

como un rojo que colmara
una ausencia con su ausencia

habría que decir lo que promete
una moneda a la absoluta
casa imaginaria

y trae siempre
lo que tuvo que traer

como deriva luminosa
de un fracaso


El espejo del alma


Como el alma que canta por sí misma
en su limpia casa de cristal
Hermann Broch



Tuve que viajar a Nevada para verte. Una gran planicie rodeaba la casa donde me esperabas con una túnica blanca, más alta que de costumbre.
Presentí que la casa existía en la memoria, cosa que confirmaste atravesando con tu brazo el hielo que suplantaba ahora a las paredes. Acostumbrada a esconderme en las palabras, quise darte una carta. Esa carta hablaba de las diferencias del río: lo que fue, lo que es, lo que será. Pero vos eras el río y la imagen del río, visto desde la altura (quiero decir, la furia misma). Me miraste, morada de ternura, bajo el color inconstante de la niebla. Terminé por tratar de pinchar la carta a tu plumaje pero te negaste, afable, como quien aprecia el esfuerzo de simular lo imposible. El pico tembló ligeramente. Me dejaste a merced de la felicidad, contemplándote, ahora que eras un enorme pájaro blanco.



Rara como encendida por adentro
en el indicativo que se explaya
del escote a la curva del poema
aprendí a conjugar ciertos asuntos
y todo para qué si en los detalles
en una eternidad que duró nada
la cosa era dejarme en desnudez
sindudamente un privilegio raro.



Mi querido mi noche mi fulano
cada vez que me das un beso ahí
y mas nos adentramos suavemente
por los pasillos de lo inusitado
me estoy cayendo si me haces caer
comienza el mundo apuesto a deshacerme
lo demás fue dejarse alucinar
por lo pleno en lo pleno de la ausencia.



En este plagio extraño de lo escrito
el todo del estilo no consuela
la frontera del verso te bardea
y no adaptarse a nada cuesta mucho
me queda un interior de voz fallida
un taconeo alguna alisadura
promesa de saber que no se sabe
desde toda orfandad se extiende un reino.



Y asi perdura lo que no tuvimos
mas que en el acto de perderlo todo
rendija abierta al filo de las cosas
que no repara en costos de la empresa
yo me voy te vas vos nos hemos ido
qué importa la impresion de haber fallado
la despedida es parte del encuentro
el poema lo sabe antes que nadie.


Intensísimamente inexplicable
como raíz ya nunca trasplantada
esta reina parada en su verdad
a pesar mío y como nunca antes
pensar que chapuceaba y ahora verla
disoluta la boca el pelo suelto
es tanto el predicado que desea
tan ágil lo espigado que la busca.

La jaula en flor

El tren nos deja en el gran canal de una ciudad helada y majestuosa. Ah, los pájaros volverán a atravesar este invierno y el precio de las noches pálidas, sin luna. Oigo cómo silbás una canción que yo compuse, y no sufro. Sufrir me distraería de este sitio donde ni vos ni yo tenemos nombre. Te dejo, semidormida, en un hotel que es un barco y me alejo pensando en nuestra casa futura, esa isla que todavía no existe, esa promesa nueva de despojos. No siempre es fácil entender por qué huímos. El país nos abandonó hace tiempo con algunas penas y un miedo de no ser nada sin ellas. La ciudad donde dormís ahora se mece como queja, golpea contra el muro desolado de los muelles. Yo comienzo a desvestirme en una jaula que florece. Te amo. Es Estocolmo la que viaja, no nosotras. 


XVIII

(contrario motu)

A esto
enamorarse le llamamos
Pere Gimferrer


¿entonces no estábamos bien
cuando estábamos mal?

¿no estábamos tranquilos?
bueno ¿bastante?

qué va—dije yo misma
la vida no es extirpable

sin que nada lo anuncie
un día cualquiera

algo llega

en efecto algo llega como salido del vacío
como salido del vacío algo llega y se presenta
Hello soy el tema real

un sol o tal vez una sombra
la tarde con banderas

la posibilidad de todo

¿estoy allí?
¿estuve allí alguna vez?

mmm—dije yo misma
¿y si no dónde?

oh río
cada cosa recuerda
lo que no ha llegado a ser

a eso lo llamábamos quizá
enamorarse

hondamente guerra prolongada
amantes
con ejército encima


¿y Ud. qué opina del señor Baudelaire?

no lo registro

¿y del exilio?
en el campo las espinas


¿cómo?

¿es posible no estar

en dos sitios a la vez?


claro—dije yo misma
habremos estado en Roma
antes o después de Roma
y no fuimos felices
no lo somos

a propósito—dije
en toda vida

como en todo poema
toma tiempo avanzar
por la palabra
nunca

a eso lo llamábamos quizá
música incumplida

estar cerca de aquí
pero lejos de aquí

como animal que reinara
ensimismado

con un poco de suerte
avanza el corazón

ávido de nada

el río sueña

tu flecha distraída

se posa en lo indecible


XIII
(diavolo in musica)

¡Oh Noche amable más que la alborada!

San Juan de la Cruz

I—me—more—far
God—night—sea—die—


¿y eso qué es?
las palabras
que más usaba Emily Dickinson

¿y qué quiere decir
corpus paradissum?


arrojarse en las aguas de un río

con los bolsillos llenos de piedras

así es
la poesía es un camino

que conduce a todo


hago lo que puedo—dijo la muerte


había una vez
una imagen

en vez de manos tenía noche

en vez de rostro un puente

de ningún lado a ningún lado

no es fácil amor mío
abrir las piernas


no es lo mismo
te quiero que me querés que me quiere

no se entiende
¿qué cosa no se entiende?

esta pequeña eternidad
de patas blancas

oh Strange Strange Desire
¿cómo se dice en inglés

only my Death will never leave me?

he aquí
la música absoluta

a la una a las dos a las tres
escóndase quien pueda

¿y si no viene el lobo?
¿ni siquiera un camino
lleno de curvas?


¿una vuelta carnero?

¿una reina?

¿ALGO?

tú puedes chica—dijo la muerte
persevera y escribirás


¿el Canto X del Paraíso?

no tonta
postales

de la ciudad extranjera


oh Sócrates

era esto quedar

expulsada a un mundo

variaciones sobre nunca
como quien dice el río
del tiempo y su contrario

y después oye las piedras
hundidas

y así la inexistencia está más viva
así el azar más puro
de lo que corría por la noche