Sandra Toro



Sandra Toro por Noelia Palma



UNO DE MÍ

Arropada
en la comisura de tu boca
una linyera
despliega su sábana de diarios
si es de noche.
Se alimenta
de los besos que no das.
Tras ella tu silencio
es un perro
enredándose en sus trapos
y tus palabras
piedras
que los chicos arrojan
desde el puente
como si fueran flores.


I

No es sangre lo que riega mi músculo estos días
en que nada reclama la carne más que la tierra.
No sé gritar. El labio seco se tuerce como diciendo

Si entra por esa puerta
seguro no es agua lo que me dará de beber.
Su hueso emana un vapor tóxico. Un humo azul
quita el aliento.

Tan débil como ese caracol
sólo que mi fragilidad
no se ampara en belleza alguna.

Al menos si la luna saliera sería mi amiga
su blancura me lamería el rostro
su negra toga cedería los pezones ocultos
para que mamase su cachorra.

Afuera nadie reconoce mi nombre.
Lo prometo
cada vez haré menos ruido.

Soy un tubérculo.
Aquí y allá mi piel cruje y se rompe. Florece
en delicados filamentos. Anzuelos diminutos
me adhieren a este rincón de sombra.

Esto es a lo que llaman echar raíces.


Latrodectus mactans

Pinzar el extremo del hilo
con la garra.
Y tirar.

Así desmadejamos,
Penélope,
noche a noche
el camino a Ítaca.

Así vos
yo
nacidas de la misma
casta: tejedoras,
embaucamos al tiempo.

Arañas
de vientre condenado
donde a fuego la marca
del reloj.

Seda vertida
del sexo mudo
para trazar
(mandala
o laberinto)
el lecho nupcial
que nos abrace al consorte.

Túmulo
de ese eterno retorno.


SUPERSTICIÓN


 “(…) su madera era un talismán contra el ahogamiento(…)               
la crueldad del fresno de que habla Gwion consiste
en lo nocivo de su sombra para la hierba o el grano.”
                                                                               Robert Graves, La Diosa Blanca


Antes que la marea anegue mi garganta,
entre tus dos costados se extiende
la piedad de la crucifixión.

Hermano fresno, pura superchería
me enrosca a tu tronco que estrangulo
recuperando antiguas formas.

El cuerpo condenado a arrastrarse
por la ambivalencia de la lengua
por la manzana insípida.

Sea tu sombra la que niegue
a la hierba crecer sobre mi mármol
y tu raíz, la soga que someta
mi peso al peso del mundo
y de los hombres.


VAYAN SABIENDO

No quiero sacar una hoja dejar renglón
bajarme la pollera peinarme un poco
terminar todo el plato sacar la mano de ahí.

No quiero abrir la boca
decir “Ahhhhhhhhhhh” toser seguir el dedo
respirar hondo-contener el aire-respirar normal.

No quiero dar excusas buenos días
pésames lástima rienda suelta
la mano en la reunión.

No quiero precalentar el horno
batir a punto letra enmantecar el molde
agitar antes de servir.

No quiero apilar siempre con este lado hacia arriba
tirar de la palanca en caso de incendio
conservar mi derecha mirar atrás al bajar.

No quiero cortar por la línea de puntos
mantener la distancia firmar al pie
tachar lo que no corresponda

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NANA

callesé
callesé
muerdasé la lengua
hagalé un nudito
como al pañuelito
(ay poncio pilato
si no me das suerte)
No haga más barullo
no pregunte más
callesé
callesé
se está haciendo tarde
hora de ir durmiendo
apriete los ojos
los puños
los dientes
callesé
callesé
no suspire tanto
no llore con ruido
no clave las uñas
callesé
callesé
si parece calma
y es nomás silencio
callesé
callesé
un broche en la boca
y a dormir.