Jorge Spíndola




LOS DOS ZAPATOS EN EL AIRE

una amiga mía dice
que es difícil ser poeta
que es un peligro andar
mostrando las costillas por la calle
o en un libro
yo le digo que no que no es difícil
más jodido es ser acróbata
o albañil en las alturas


no es difícil escribir
lo difícil es no caerse para arriba
o para abajo


que eso fue lo que le pasó al finado Justo Cárdenas
por ejemplo él llegaba en pedo a la obra
y se ponía revocar con un pie afuera del andamio
hacía equilibrio
y un día se ve que se olvidó
y apoyó los zapatos en el aire


el resto ya se sabe
Justo está enterrado dos metros bajo tierra
y sus hijas dicen que Justo está en el cielo


no es difícil ser poeta


(yo escribo palabras al borde del andamio)



YA LO SÉ

yo ya sé
lo que es el amor.


yo aprendí a beber vino
cuando trabajaba
en la pampa de salamanca
al borde de la ruta 3.


aprendí a beber callado
mirando las martinetas
que se iban siguiendo la alambrada.


de vez en cuando un camión
como un incendio perforaba la tarde
y pasaba
dejando un suspiro en las retinas
de los perros.


a lo lejos había
un molino negro
el viento agitaba sus pedazos


molino deshecho
sin aspas para el vuelo
chaperío sin alas
llorando en pozo de la noche.


yo bebí borracho en las alturas
a mí no me digan nada.


perdí una camisa
buscando ovejas en la nieve
perdí los sentidos
mareado en una torre
que se alzaba como un sueño
en la chatura de la estepa/
un mirador creo que era.


y ya sé lo que es el amor


(por las noches yo dormía
en un catre adentro de una casilla)


después de apagar el alumbrado
(un lister a todo culo)
desaté los perros
y me quedé bebiendo
con los ojos mezclados con la noche


con la piel hecha un silencio
como un sólo cuerpo enmudecido por la pampa.


en la pieza brillaban
por la luna
las latas de aceite supermóvil multigrado/
el viento ladraba a la ventana.


el viento es un perro desgraciado
aullando en las orejas del insomnio.


los vehículos pasaban en la ruta
con ráfagas de luz en esa pieza.


y por eso
yo ya sé lo que es el amor


yo recé borracho el padrenuestro
para que
un auto con dardos veloces pasara iluminando
el cuerpo de thelma tixou
que brillaba en el almanaque
de aquella noche de aquel invierno
de esos años.


thelma estaba espléndida en esas soledades
tenía un vestido rojo
que ardía ante mi boca
cuando las luces
la encendían como llama en pleno vuelo.


yo ya sé lo que es la sangre
cuando arde como aceite en la penumbra.


el cuerpo de ella era un planeta
girando en el abismo


y yo su único habitante/
me ataca como una sed cada vez que me acuerdo de esa diosa.
el amor es como apretar una foto de thelma tixou
en la garganta de la noche/
o el amor es otra cosa
animal que se espanta
que vuela lejos
y uno
no ha tenido el gusto.


CHOMÜNGEN/ EL OTOÑO
 
kalfu me decía mi abuela
y me traía flores de manzanas…
Elicura Chihuailaf

son las últimas uvas y los primeros membrillos
son las manzanas cayendo con las hojas
las cortinas de álamos remojadas en el río

los fresnos gigantes amarillos como velas encendidas en la noche

lorenzo quilaqueo me dice este chomüng de las hojas
anuncia el último ciclo del año
ya es tiempo de guardar los animales
protegerlos del rigor del frío

hay que volver a las rukas dice
a los lugares reparados para invernada

chomüngen es tiempo de calma/
el suelo se abriga con las hojas
la semilla sueña el árbol que vendrá

tiempo de encender el fuego y vivir las noches largas
de convivir adentro de las casas y volver a contar
los relatos antiguos a los hijos.

En noches como esta
la abuela eufemia preguntaba
por qué los árboles se desnudan para llegar al invierno

de qué hablan las raíces en el sueño de la tierra

nunca pude contestarle esas cosas
hay un lenguaje del mundo que olvidamos

los hombres volvemos a la tierra
sin saber muchas cosas de la tierra
ignoramos
y muchas veces hablamos sin respeto

ahora hay tantos reflejos y variaciones de amarillo
cómo haré para guardarlos en los ojos?

Cómo resistir el invierno sin la memoria del otoño

(en la ciudad el olvido es blanco como una helada)



ELOGIO DE LA LLUVIA
 
vendrá la lluvia y barrerá con todo
entrará en las calles y en los patios y en los ojos
mojará estos sauces llorones aplastados

qué alegría tendrán los ciruelos asfixiados de febrero
qué aroma devolverán las lavandas las lilas lilas
y las blancas lilas perfumadas

vendrá la lluvia y se llamará la lluvia
fresca agua con su velo transparente
vendrá la lluvia a levantarle los aromas a esta tierra

una vez vimos la luna calle abajo reflejada
y la lluvia era un camino de agua y luna

un breve olor a tomillos crecía entre nosotros
y éramos niños perfumados por la lluvia

ahora está chispeando
y hay un río de nubes por el cielo

vendrá la lluvia volverá
a correr el velo de las cosas
se mojarán los cuerpos inocentes

todo el polvo de los árboles volverá al polvo de la tierra

los duraznos quedarán limpios y rojos esta noche



SOPLA

suave rumor y a veces golpes
estremecidas chapas
soplan su suave llanto

aullaba mi perro en esas noches
el cerco de chapas crujía
con un hilo más agudo

arena en la boca de esas noches

latas volando por una pampa interminable
baldes de lata en semicírculos
golpeando los bordes de la casa

exhalación interminable/
oxígeno del mundo

sopla como un mar en la memoria
sopla aún el suave llanto
y las hojas de los sauces se agitan como sombras
verdes sombras de otro verde más lejano

cuándo tocaremos el fondo de tu tristeza

exhalación interminable/
oxígeno del mundo

sopla en mi tu suave llanto



VAMOS GRANDES

vamos grandes ya no dan ganas de andar gritando por las calles
dan ganas de decirles las cosas en la cara
dan ganas de jugar y jugar con palabras como lobo con sol lomo rojo todo vos sos solo
dan ganas de sentarse a silbar una canción

vamos grandes cada día
asociamos el olor de las lavandas con ciertos pasillos largos vistos en la infancia
a los que debimos haber entrado haber entrado haber entrado
hasta el fondo donde había
una luz tenue perfumada
y el inicio de una escalera cuyo final ahora desconocemos

vamos tiernos a la noche
nos detenemos ante la salida de la luna y pensamos en el mar
tenemos una sala llena de imágenes rojas  escenas de amor y de furia
tenemos imágenes de la lluvia/   el tacto de la lluvia
una noche caían relámpagos en la ruta ¿te acordás?
El rostro asombrado de los hijos se iluminaba por un instante

vamos grandes me doy cuenta
puedo mirar desde los acantilados sin miedo de caer
puedo abrir los brazos sin abrirlos puedo
cruzar el océano sin caer

ciertos olores de tu cuerpo
me recorren o acarician  alta mar que lleva y trae
la otra noche me empujabas a ciertas costas inasibles
donde el mar cae con furia
restingas donde sólo aves y más aves detrás de una niebla sobre el agua

vamos grandes nos reímos más
lloramos más    cantamos más
el otro día te pusiste a llorar pensando en cómo estarán los hijos
unas pocas lágrimas grandes salieron doliendo de adentro de tus ojos
de los ojos fuertemente llorando como un cid que alejaran de su patria
y te abracé   y tenías el olor de los duraznos

vamos grandes han muertos algunos amigos
no sientas frío sentí mentol   decía joselo
algunos hijos se han ido lejos y conocen calles que jamás nosotros
mandan mensajes de texto diciendo que amanece y tqm

a veces pienso con menos dolor en la muerte
el invierno que pasó vi flamencos en bandada
pasaron volando sobre las lagunas
vi sus alas frágiles y aéreas alejándose hacia el este

aves migratorias que van y vienen por el mundo
pájaros que han visto mi pequeño mundo desde el aire
les ofrezco mi respeto
yo vi sus silenciosas y rosadas patas
hundidas en el agua como estacas de nubes emplumadas

vamos grandes
me doy cuenta por ciertos gestos de cansancio, a estas horas
las palabras tropiezan en la boca
en su lugar queda un soplo de aire o viento

mejor me pongo a silbar otra canción.

                                   ( a marisa barrientos
                                     a la memoria de josé luis jara)



PIEDRAS DEL RÍO AZUL
 
tomá
te traje estas piedras
que recogí a orillas del río azul
algunas
estaban bajo el agua y brillaban más

toda piedra bajo el agua brilla más

ahora sobre esta mesa no parecen tan bonitas es verdad
pero aún guardan la memoria del agua
el rumor del río arrastrando piedras en su lecho

el agua que ahora corre en ese río no es el agua
que mojaba las piedras de esta mesa

con estas piedras del azul
te regalo la imagen de unas manos bajo el agua
mis dedos fríos desdibujándose en la corriente
mientras la sombra de la montaña crecía sobre el río

los árboles gigantes
el agua azul
el hombre ese que juntaba piedras en la orilla

todo lo que ves
caía adentro
del gran río de las sombras

(el viento soplaba su aria sobre
los pinos más altos)

tomá
te traje estas piedras mojadas de agua y sombra

ya sé que ahora no brillan tanto
tampoco la memoria es tan nítida

habrá detalles que se escapan como el río



JEREZ VOLCADO
 
te digo que soy viejo

yo era pez
un pez espada de perfil
siempre yéndose
yo era un pez espada
navegando adentro de una roca
mi mar es una piedra oscura.

Cuando era pez
vivía en el cielo negro
de una piedra gaseosa
y había un túnel en el fondo
había un barco siempre lejos.

Después me puse chico
niño de hombre
me puse a deshacer a pelotazos
el portón de la casa de mi abuela
le pegué tantas patadas
que le hice un agujero
y nos fuimos con mi perro

y hacía frío
afuera del agujero del portón
de la casa de la madre
que criaba pájaros y los soplaba
hacia el favor del viento.

Resbalaba
yo resbalaba sobre calles escarchadas
con agujeros en los zapatos
mi perro caimán
lamía mi alma agujereada
se comía la tierra de mis uñas.

Soy un hombre viejo

el viento ahora ronca
una vez quebró un poste de luz
delante de mis ojos
y cayeron los cables con pájaros
electrocutados
no había luz
eso fue cuando era niño de hombre

porque otra vez
yo andaba en el agua
y era una manzana salada
una manzana verde de mar
hecha polvo en el oleaje
espuma de manzana
lamiendo las orillas de la tierra.

Te digo que soy un hombre viejo

cómo será ser nada
cómo será esa nada
que rodea nuestra vidas

soy viejo
ya lamí el himen fosforescente
ya soplé con tus pezones margaritas
ya deshojé la punta de tu leche

y he vuelto a dormir adentro de un ombligo

ya sé que para volar
hay que arrancarle la piel a una doncella.

Dame un trago de jerez
y un beso
tus pies son tan delicados/
me los bebería de un solo trago.

Y ahora la lluvia,
te digo que soy viejo,
la lluvia lava las mentiras

cae sobre los cementerios
y deja como nuevas las tumbas
y las cruces
la lluvia es buena para el pelo

la lluvia moja el mar en este instante

hacen el amor la lluvia con el mar?
Nacen hijos  de ese amor?
Hombres de agua que calmarán la sed
que hay en este mundo?

Ahora mismo soy un niño viejo
adentro de una piedra
mirando llover y llover
sobre el lomo de los siglos

no sé
tomemos otro trago de jerez.

I LOVE  YOU LUISA

La luisa que yo conozco
no ni por asomo
la luisa que ella dice
que fue bella que bailaba
la luisa lisa y llanamente
es este montón de huesos que apenas anda/
la loca esa que anda en enaguas
vendiendo lotería en la puerta del mercado
la luisa que ella dice
que ella nombra con babas en el labio
es la pura memoria que le baila la cabeza
sólo su memoria detenida
en los tiempos de frondizi
y aquel auge del petróleo
la memo luisa mareada de manos
la más hembra del maracaibo
bailando can-can en los piringundines
con dólares en el corpiño
cuando la saipen oil y el plan con.int.es
la más cara enredada de giles
bañada de whisky en cada orgasmo
y love you luisa – /arañando en un bolero/
la sola memoria del sexo fermentado en cocaína
i love you luisa anda patagonian
i love you baby aún cuando las huelgas.
nada queda de aquel auge de esos días
sino la memoria fornicada
que puso a estos huesos de patitas en la calle
donde el tiempo pasa y nada queda de la saipen
de la standard oil que arrojó
las máquinas al mar por no dejarlas /
nada queda solo la luisa
con las enaguas al viento
los labios rojos silbando frank sinatra
che vos / comprame lotería
por san cayetano pibe / comprame lotería.



ÍTACA
Ten siempre a Ítaca en tu memoria
llegar a ella es tu destino… 
Constantino Kavafis

cuando vuelves a ítaca no vuelves a ítaca exactamente porque ella no es la misma ni tú eres el de entonces. cuando en sueños entras en la casa de la infancia y tu madre es esa mujer muy alta de espaldas en la luz, no vuelves a ningún sitio de esta tierra, sólo son reflejos, lumbres de una isla que navega y te busca a la deriva; ítaca entrando en sueños pregunta por tu nombre.

hay noches en que esa isla recala en otros sueños. entra en bares o en oscuras estaciones donde se emborracha de murmullos, de otras voces, pero jamás deja de soñarte. a veces ítaca encalla en mares aún ignorados por nosotros y entonces tienes sueños equívocos y errantes.

a veces ves en sueños el rostro de tu hijo y lo confundes con esa foto de tu abuelo: niño en blanco y negro que sonríe un mediodía de luz allá en las islas abandonadas por el hambre. es sólo la imagen de tu abuelo o de tu hijo un día desconocido y olvidado para el mundo, menos para ti, que sabes que aunque olvidado en un cajón, hay otro instante de tu existencia más remota y luminosa.

te despiertas sobresaltado algunas veces. te sientas en la cama y ves o hueles el perfume de esa mujer que duerme a tu lado con una respiración tan suave como el tacto. sientes que tal vez ella es como esa isla: sus sueños no te pertenecen. un oscuro bosque de silencio se alza tras los párpados cerrados.

te levantas, vas al día. hay voces de gentes que se agitan, trabajas la tierra de otros, no tu tierra. pides que no te pisen caminas por la cuerda, caras de clown en los semáforos. bailas entras al almacén sin brújula navegas en un cyber. mandas mensajes a telémaco, le dices que arde troya todavía y que anoche, justamente, te soñaste con una tripulación encantada cayendo en la garganta de caribdis.

al final del día aún buscas algo en estas calles?
el atardecer mancha todo el horizonte y en cierta nube crees adivinar alguna de sus formas.

por un instante estás a punto de recordarlo todo para siempre pero las costas de esa isla ya son otras. sustancia desvanecida en la memoria.

algunas noches sientes, sin embargo, que algo vuelve
y navega en tu cabeza
la imagen morada del ciruelo florecido tras la escarcha.

siempre regresas al patio de la infancia a calmar los ladridos de ese perro.


LA LEYENDA DEL REMERO MUERTO

érase una vez a orillas de un río
la dicha y la desdicha
de un tal remero tuerto
cuyo sustento era cruzar
personas de un lado a otro
con su chalupa verde musgo
sobre las aguas de tal río.

a veces por agujero
de su ojo se escapaba
todo ese cansancio de la tarde,
otras veces un silencio
se le caía como piedra
sobre el agua
destruyendo el espejo de su cara.

pero en su otro, el ojo bueno,
había luz y en él la vida
se posaba seriamente/
el ojo atento preveía
las crecientes  la lluvia
la gran noche sobre el cielo.

que este remero cierto día
tuvo un solo pasajero
que para males era ciego

- quiero dir del otro lado
   señor remero tuerto

- son veinte pesos
  si no trae mucho peso,
  señor pasajero ciego.

y así    tuerto y ciego
emprendieron su viaje sin demora

- que está bueno el día
- que voy a casa de un mío hermano
   que siembra porotos y discordias

que estando en la mitad de ese río
se le zafa el remo a tal remero
con tanta mala suerte
que le pega tan justito
en su otro, el ojo bueno,
arrancándolo de cuajo como yuyo
que cortan los machetes

y en pegando un grito de dolor dice
- hasta aquí llegamos compañero
- muy bien-  dice el ciego
bajándose del bote
en el medio de ese río
vaciando su ceguera en la corriente.

en tanto que el remero
boya sin sentido
preso de esas aguas
sin nada de ojo bueno para
adivinar la luz o la penumbra

solo
como un ojo de agua
girando a la deriva.


LA MATA DE LOS MARDONES
(bar el refugio) 
iba volando esa mata
a los tumbos
enredada de sí misma
andaba la loca

iba y venía por la calle
de una punta
a la otra de los ojos 
y en repente tropieza con
el poste y ahí quedó

en la puerta del bar paró la loca
a contraluz se le notaban
las variaciones subidas de amarillo

desprendida de adónde vendría
tan inconsciente ahí adentro de su ruedo

vino otro soplo de aire un remolino
qué le digo
y entró al bar nomás mi mata loca

en delante del mostrador quedó como sedienta

era una bella mata usted la viera
un matorral de overas crenchas 
las clinas brillantes como una rubia despeinada

déle un vino a esa mata / le dije al gordo
déle un trago
que siga chupando alguna cosa

seca de todo salida de adónde vendrá la pobre

tendrá frío la mata ajuera de su campo?

los borrachos de este bar la miramos extrañados

qué será de su cuerpo tan blando en lo cemento

de adónde vendría la señora
tan  bailarina por el campo no le digo?

qué lo tiró de las patas don mardones
qué manera de tomar a cuenta
de esa mata



LISBOA

nunca estuve en lisboa

siempre acá,
metido en este cuerpo,
atado al páramo o abrazado
al mar y sus acantilados

siempre los mismos ojos
con cuchillos naranjas en la tarde,
siempre acá

nunca caminé por las calles de lisboa
siempre pampa seca
y autos abandonados al borde de la ruta

ahora mismo me invade la imagen de un colectivo
detenido para siempre
oxidándose con yuyos en su cuerpo,
un bedford verde agua
con teros lejanos en su lomo

nunca puedo abrir esa cortina
que envuelve la existencia
esa cortina agitada por el viento
que anda como gasa
cayéndose sobre mi cuerpo

siempre acá,
entregado como un perro a este paisaje
oliendo matas, salpicado de escarcha
para siempre

lisboa crece por mi boca en esta noche
mientras orino abrazado al álamo de casa
mientras pasan autos en la ruta
mientras llueve y crece el perfume de la tierra
mientras nada se parece a lisboa
y sólo un gato
camina en los paredones de la calle

lisboa qué lugar extraño
navegando en mis entrañas
lisboa tantas cosas
tantas noches navegando
al sur de toda mi existencia


MEMORIA Y BALANCE

viajé trece veces en avión
infinitas veces en tren
vagones incendiados recorren la noche
a gran velocidad

anduve descalzo y con zapatos
fui vendedor y limpiavidrios
encaramado como un mono
sobre ventanales de edificios
en una ciudad de cuyo nombre

fui por la avenida filosofando con taxistas
con rabia y sed de remolinos
en el subte apretando una estampita:
nuestra señora del camino ayúdanos a recorrer el mundo
sorteando los peligros

estuve aquí y allá
y de nuevo aquí sudando
y donde sea perdí fechas
palabras rostros   documentos
perdí una vez el cuerpo desbaratado por la lluvia

perdí la memoria de un día
en que el mar olía a sexo   a mujer en celo
a cierto olor como una mano
estrujando los sentidos

y ahora último
una ráfaga de viento
se arrancó cuatro chapas
y el espantapájaros del fondo de la casa
qué le va a hacer

el viento arrastra con todas las cosas
las baraja las confunde
las marea en su altamar
hasta el cansancio

el viento es una licuadora del olvido

la memoria, a veces, se parece al viento


PERRO LAMIENDO LUNA

la luna desplegada en los pliegues de esos charcos

la luna ondulada en las ondulaciones de mi calle

luna blanca de los pobres
alumbrando el tacho de mi agua

luna tumbada temblando
en el tambor de agua de doscientos

vos saltabas en los charcos plateados salpicabas
espejos en la cara de la noche

en la canilla pública andaba un perro lamiendo luna



JORGE SPÍNDOLA (Chubut, Argentina, 1961)