Paul Auster






PULSO

Esto que retrocede
se acercará a nosotros
al otro lado del día.

Otoño: una sola hoja
comida por la luz: y el verde
mirar del verde sobre nosotros.
Allí donde la tierra no se para, 
allí también nosotros seremos esa luz,
incluso mientras la luz
muere
en la silueta de una hoja.

Mirada boquiabierta
en el hambre del día.
Donde no hemos estado
estaremos. Un árbol
arraigará en nosotros
hasta erguirse en la luz
de nuestras bocas. 

El día se pondrá en pie ante nosotros.
El día nos seguirá
hasta el día. 


ECLÍPTICA. LES HALLES 

Tú eras mi ausencia.
Allí donde yo respiraba, tú me encontrabas
tendido en la palabra
que imponía su vuelta 
a este lugar.

El silencio 
se hallaba
en las ruinas merodeadas
y en la médula 
de una prisa taimada y prostitua: un hambre
que para mí
se volvió lecho,

como si la fortuita
ira-de-Ezequiel
que yo descubriera, el <<Vivid>>
y el <<sí, nos dijo, cuando estábamos 
en nuestra sangre,
Vivid>>, hubiera sido simplemente
tu forma de acercarte,

como si en algún sitio
visible, una piedra ártica,
pálida como el semen, hubiera goteado
frase a frase de fuego
de tus labios. 


INCENDIARIO

Horas de pedernal. Muda extensión de piedras
a nuestro alrededor, 
corazón contra corazón, nosotros,
en la balsa de juncos
que supura
contra el húmedo lapso de la noche. 

No queda nada. El ojo frío
se abre al frío
mientras una imagen de fuego
se abre paso a bocados
por la palabra
que pelea en tu boca. El mundo
es
cuanto le dejas, es sólo

en el mundo
que mi cuerpo penetra: este lugar
donde falta de todo.


IRLANDA

Y tú, sobre la turba exhausta y el páramo sin nadie,
tú, sí, la más desnuda, bañada en la penunbra
de un cauce verdeante,
del lecho de grisalla
que mi fantasma hurtó
de la boca de los guijarros,
concédeme el silencio
para ignorar las alas de los grajos, permíteme
atravesar de nuevo este lugar
que aún trafica con tu vergüenza,
dame el derecho a destruirte
en la lengua que empala
nuestra cosecha, los acres impiadosos
del frío.



de ESCRITURA MURAL. 1971 - 1975


5

Como saboreada desde dentro, 
la noche. Y de nosotros, las mentiras
que la lengua conoce cuando, 
al dar un paso atrás, naufraga en su veneno.
Solíamos dormir 
al lado de aquel hambre y, desde el fruto
que es nuestro contendiente, convertirnos 
en el nombre de aquello que nombramos.
Como si un crimen, soñado por nosotros, 
pudiera madurar en el frío y talar
estos negros, espoleados árboles
que drenan el relato de los árboles. 


10

Hielo (quiere decir
que ya nada es milagro
si ha de ser lo que será: tú
eres los medios y la herida), hielo
saliendo de entre el hielo, y su cadencia
traspasando la tierra roma
donde los cuervos merodean. Dondequiera
que caminas, el verde te habla, resiste. El silencio
sostiene al invierno frente a frente
con la primavera.


14

Desde una piedra
tocada a otra piedra
nombrada: capucha de tierra: el ascua
inaccesible.
Dormirás aquí, voz
amarrada a la piedra, recorriendo
esta casa vacía,
atenta al fuego que la destruyera. 
Empezarás. A izar tu cuerpo
de las cenizas. A portar la carga
de los ojos. 


22

Los muertos siguen muriendo: y en ellos
los vivos. Todo el espacio,
y los ojos, acosados
por frágiles herramientas, confinados
a sus hábitos.
Respirar es aceptar
esta carencia de aire, el único aliento,
rastreado en las fisuras
de la memoria, en el lapso  que divide
este idioma hecho de odios, sin el cual la tierra
habría otorgado un augurio más intenso
para nivelar los huertos
de piedra. Ni siquiera
el silencio me persigue. 



de EXHUMACIÓN 1970 - 1972


2

Las múltiples guaridas de la luz.
Y las cosas que se han perdido: memoria

de lo que nunca fue. Las colinas. Las imposibles
colinas

perdidas en el brillo de la memoria. 


5

Alba. La inmensa luz aluvial. El carrilón de nubes
al amanecer. Y los botes
amarrados en la niebla del muelle

son invisibles. Y si están ahí

son invisibles. 



de EFIGIES  - 1976


LUCES DEL NORTE

Éstas son las palabras 
que no sobreviven al mundo. Y hablarlas
es desaparecer

en el mundo. Inalcanzable
luz
que preside la tierra, alimentando
el breve milagro

del ojo abierto...

y el día que habrá de extenderse
como un fuego de hojas
por entre el primer viento frío
de octubre

consumiendo al mundo

en la sencilla habla
del deseo.


de FRAGMENTOS DEL FRÍO 1976-1977



Paul Auster. Poesía completa. Seix Barral. Traducción de Jordi Doce