Noche abierta - Hugo Mujica - 1999








"Un libro abierto también es la noche"
Marguerite Duras


LO QUE EL ABRAZO ABARCA


gotea el grifo
y algo de la piedra se va en el agua, 

muere
como si fuese humana

buscamos retener lo que en el otro
se va yendo,
lo que a veces se derrumba

pero es apenas la despedida
                              lo que el abrazo abarca.




HAY UN ALMA

apenas la sed
descubre sin cubrir, apenas el agua
acaricia el borde
sin extender la herida,

es lo ausente lo que más
se muestra,
lo olvidado lo que más se espera. 

hay un alma

lo dice la sed
y el agua

lo calla el olvido, la herida
abierta entre el sueño 
y la vigilia

el naufragio de todo reflejo
                              en la transparencia olvidada. 



PARA SIEMPRE, PARA ESE AHORA

he visto la vida desnuda
y no fue dolor. 

vi el desierto y nacer el sol
para siempre

para ese ahora sin sombras
de lo que se mira
con el cuerpo entero. 

lo vi ponerse, como un lunar
de pequeño,
pequeño
o inmensamente humano
como un corazón que muere. 

he visto la vida desnuda
y se me lavaron los ojos
                                   de no ver sino nada



LO QUE SE NOS HA DADO

hay días, al caer la tarde, en que la vida
nos cuenta
algo del perdón que recibimos

de lo que otros han callado.

hay noches en las que algún vestigio 
se enciende:

una brasa en la memoria, un grillo
tras la ventana
o una flor
de las que se abren
cuando lo demás ya duerme. 

son noches en que la quietud revela
la vida que recibí
sin siquiera la violencia
                                   de haberla merecido

lo sin por qué ni para qué, 
                                      el puro existir, el milagro.



ORILLAS

afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia

siempre es para huir que cerramos
una puerta, 
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
              como bordes de la misma herida.

adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
                             los que me anuncian mi nombre.



DESDE DONDE PARTÍ

al final, 
cuando me encuentre sobre un andén 
de trenes que no paran, 
de viajeros 
que miran sin decirme adiós 
                                       con las manos

habré llegado 
hasta donde siempre estuve:

al niño descalzo que contempla la lejanía 
temblando en la playa

al borde de la vida, 
                  a la urna de la espera.
 
al final, cuando la desnudez 
sea otra vez inicio 
pido morir como mueren los mendigos: 
meciendo la soledad del mundo 
                                            en el hueco de la mano



ANTE NADA, PARA NADA

I

hay vidas que se consumen
                      a través de una ventana

mueren sin encontrar
un camino, 
mueren de no haber partido.

hay plegarias que son su propio eco;
esperanzas que son espejos:
aguardan
sólo lo que aguardan,
se transforman en la estatua
de aquello que esperaban, 

son el miedo a perder
                 no el deseo del encuentro.



II

hay otras, otras vidas, que laten vida:
buscan
lo aún sin nombre
hacen del azar su esperanza,

no miran a lo lejos
              hacen de la lejanía un atajo.

es la de hombres que hablan con palabras
que no son palabras
son golpes
contra el pecho de la vida,

como los que dan contra las paredes
los presidiarios
para que desde otra celda respondan.

son como mudos moviendo
los labios
dentro de una ronda de ciegos, 

como mudos, sí,
pero sin cerrar la boca, sin traicionar el grito.



III

y hay vidas que ni gritan
ni golpean,
que no tienen ni siquiera una tapia donde
tatuar un nombre,
donde inscribir su paso,

son vidas a la intemperie: es la espera
en carne viva


como la de un mendigo en medio
de un páramo

ante nadie, para nada, 
                  pero sin bajar ni cerrar la mano. 



TARDES DE OTOÑO EN MÍ

lejos, entre nieblas,
un pájaro
aletea, como desprendiendo pájaros en cada
aleteo, pájaros
          que aran la niebla. 

una lluvia,
nota a nota, cae sobre un bosque
donde el verde nace

donde un niño corre y se esfuma
                                                 lejanía.

tardes de otoño
y todo allá, a lo lejos, aquí nada, aquí
                                    donde escribo la palabra lejanía 



UN PLATO HUMEANDO

he partido el pan en dos
y todo lo mío
                no alcanzó para nadie.

me queda la desnudez:
queda la vida

un plato humeando sobre la mesa
                              de mármol quebrado.

la sopa y el humo, 

el hambre
y la sombra de lo que se va yendo, 
                    la vida de lo que morimos esperando. 



NOCHE DE ARENA

noche de arena,

todo es igual, y sobre tanta
desnudez
cada paso es huella.

noche de arena, todo es igual
                       y nunca me sentí tan extranjero.

noche de arena, huellas de paso. 



A VECES LA VIDA

a veces
nos miramos en silencio

la vida y yo.

a veces duele, duele
blanca, lenta

se hunde en la carne
como una botella se hunde en el 
estanque
que la va llenando.

a veces, en silencio, llora
y algo sagrado brilla en el mundo,
                           en silencio, reverbera palabras.