Antonio Porchia





Éramos yo y el mar.
Y el mar estaba solo y solo yo.
Uno de los dos faltaba. 

*
Sí, también me duelen las piedras; pero las piedras
sólo me duelen cuando hay solamente piedras, que es
cuando no debiera dolerme nada

*
El hombre, con ser una tragedia, no vale una tragedia.
No hay nada que valga una tragedia.

*
Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos
lleva delante del espejo.

*
La vida comienza a morir por donde más es vida

*
Herir al corazón es crearlo.

*
Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a
mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.

*
Hallé lo más bello de las flores en las flores caídas.


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