Juan José Saer, borradores inéditos








Ligustros en flor

Había pues, aunque modesta, para cada uno una eternidad. La mía vino a tocarme, tímida, el hombro, esta mañana.
*
El aspirante como un puente tendido, o como el nexo de lo único.
*
Y de este modo, en cada primavera, y en ciertos cercos, florece, mundo obstinado y a costa de mi vida, la persistencia.







La cuadratura del círculo

La nieve cae sobre el hombro de un hombre que camina.
El hombre camina sobre el asfalto de una ciudad extranjera.
Las ciudades extranjeras tienen todas una región conocida.
En las regiones conocidas los hombres y la nieve bailan tomados de la mano.

(1969)

Arte poética

Ahora escucho una voz que no es más que recuerdo. En la hoja blanca, el ojo roza la red negra que brilla, por momentos, como cabellos inmóviles contra la luz que resplandece, tensa, al atardecer […]







Junio

No hay en toda la tierra
más que el lugar en el que estamos, no hay
más que la huella que me trajo hasta aquí
y que la inundación, el crecimiento del agua
borrará; estoy parado en este punto,
como una cuña nítida en el cuerpo
blanco de la llovizna, como una floración
cerrada, sin raíces que se mueve en un tiempo
muerto. Veo desvanecerse mis huellas, corroídas
por la gran masa indescriptible
que envuelve al mundo. Me llamo Higinio
Gómez. Puedo, si quiero, mover mis piernas,
la izquierda, la derecha, la izquierda, la derecha,
pero no hay un lugar al que ir
que no destruya mi pasado con su dura
corporeidad; no hay siquiera un punto
al que la fragua en la herrería oscura
no golpee
*




(Estos poemas han sido extraídos del libro
Juan José Saer borradores inéditos 3, Seix Barral)