Vicente Huidobro
































La Poesía Es Un Atentado Celeste

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas

Me estoy haciendo árbol
Cuántas veces me he ido convirtiendo en otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio


VI
La margarita es un armario de probables sonidos
Lleno de dulzuras para los insectos
Y las abejas de la memoria que cambian de hemisferio
Las noches pasan mirando las serpientes del horizonte
Y los barcos linternas desoladas
Que buscan en el olvido una ola más consciente
Para decirle su canción
Las cortinas de la camelia distante
Se apartan y he ahí la luz en vértigo creciente
La luz que hace pensar en los labios
Hinchados por el calor y por la altura




VIII
En un se diría tal vez
En estatua de silencio ofrecido a sus cielos
En largos fríos que bajan por el horizonte
En piedra de olvidos
Que se me cae encima y se evapora
Como paisaje de cisnes instantáneos
Letanías que atan el tiempo a ciertos árboles
Y a los senos de la primera víctima
Ventana de olores marinos
Así en caída de ojos y manos
Así en tradición de castillos angustiados
Y ríos devorados por la noche
Así




Ella

Ella
Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo
Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma
Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas             


(De Poemas Giratorios)